Cáritas parroquiales12/02/2021

Ruth Navarro: «Ojalá podamos conectar con los jóvenes para que la acción de Cáritas puede ser también la suya»

Ruth Navarro, nueva directora de la Vicaría 6, tiene en su ADN el voluntariado en la parroquia, donde colabora desde 2010 y sus padres dirigieron la Cáritas parroquial.

Ruth Navarro, directora de la Vicaría 6, es una mujer, actual, del mundo de hoy, que tiene en su ADN el voluntariado en la parroquia. Desde que tiene uso de razón, sus padres han estado vinculados a su parroquia, en concreto a Cáritas. Cuando era muy pequeña, los dos ya fueron directores de Cáritas parroquial de Canals. Recuerda cuando, muy pequeña, los acompañaba a llevar alimentos de primera necesitad a personas atendidas por Cáritas o a la estación de tren a pagar el billete a alguna persona transeúnte.

Ruth, ¿cuándo empezaste como voluntaria?

Fue a finales del 2010. El párroco, D. Emilio, me invitó a formar parte del equipo de la Cáritas parroquial de Canals. Empiezo a formarme y a colaborar en la Acogida. Entonces yo trabajaba pero un tiempo después quedé desempleada y empecé a estudiar en la facultad de Teología, combinando el estudio con el voluntariado, en Cáritas y en catequesis de Confirmación.

Reanudaste el trabajo y continuaste con el voluntariado

Sí, ahora trabajo en la Administración de Justicia y continuo en Cáritas.

¿Podemos decir que con la pandemia hay un antes y un después a la hora de ejercer el voluntariado?

Sí, así está siendo. Está haciéndose todo con cita previa. También hay mucha derivación a los Servicios Sociales.    

¿Para una persona voluntaria acostumbrada a una acogida cercana y comprometida, duele en el alma tener que poner esa distancia marcada por la COVID?

Duele no poder dar ese calor y esa relación de persona a persona. El trato es más asistencial y se convierte en más impersonal. Es difícil no poder entrar en el contacto cara a cara, en la empatía al encontrarse las miradas cuando te cuentan sus problemas y sienten que te preocupas por ellas, y eso hace mucho.

Las situaciones de necesidad van empeorando y se van multiplicando las personas que por primera vez se ven al borde la exclusión y nos encontramos con que las medidas de seguridad nos impiden dar un arropamiento, un calor humano tan efectivos como quisiéramos.

De otra manera, claro, pero la gente sigue estando al pie del cañón, atendiendo a pesar de las circunstancias y dando lo mejor de sí.

Tiende tu mano, conmuévete. ¿Cómo lo hacemos?

Intentamos pensar que esto es algo temporal y que vendrán tiempos en los que podremos actuar de otra manera. La situación nos ha abocado a una actuación que no nos gusta. Antes de la pandemia estábamos en un buen momento, nos planteábamos cómo seguir con el voluntariado, hacia dónde ir, porque estaba disminuyendo la presión asistencial, el número de familias a las que atender. Y ahora que está aumentando la necesidad, no les podemos atender como quisiéramos, como creemos que se debería atender en una Cáritas parroquial.

¿Cómo te decides a aceptar el cargo de directora de la Vicaría 6?

Con mucho orgullo de que se fijaran en mí, de que pensaran que podía realizar esa tarea; con miedo a no responder como se espera. Con responsabilidad ante la duda de si sabré corresponder adecuadamente a la labor de una directora de Vicaría.

¿Qué se espera de una directora de Vicaría en tiempos de pandemia?

Estos son unos momentos muy difíciles y de mucha impotencia porque las comunidades parroquiales también están bajo mínimos en el sentido de que no te puedes reunir. En las eucaristías los aforos son muy limitados, el tiempo de la celebración también se ha reducido para que no estemos demasiado tiempo en la iglesia. Es un momento en el que deberíamos estar haciendo grandes llamamientos a la implicación y sentimos que la voz, ¿de dónde la sacas, a dónde la diriges?

¿Cómo te propones, pues, esta andadura?

En este año que llevo como directora de la Vicaría, y con todo esto de la pandemia, me gusta acompañar, en la medida que se puede, en todo lo que necesitan de mí las coordinadoras para dar respuesta a todas Cáritas que forman parte de la Vicaría. Me encantaría, en cuanto se pueda, conocer más las realidades de cada equipo y lo que me ilusiona mucho es el proyecto de esa Cáritas joven que en otras Vicarías ya empieza a dar pasos muy positivos. Es un reto grandísimo y que me encanta.

¿Cómo podemos abrir puertas a personas jóvenes interesadas en incorporarse a la labor de Cáritas parroquial?

Yo creo que son dos realidades que no se han encontrado y no han visto que se necesitan mutuamente y que se complementan. Juntas pueden hacer cosas muy buenas y muy bonitas y no lo han descubierto ni unos ni otros.

Ruth, háblanos de futuro

Fortalezco la esperanza de que todo esto pase y podamos retomar los encuentros y las actividades con las personas que nos necesitan y nos llaman; que también podamos salir a su encuentro, que podamos acompañar como se merecen y como se debe acompañar desde una Cáritas parroquial. Luego, intentar ver cómo conectamos con esa gente joven para que vean y crean que la acción de Cáritas puede ser también la suya, que la gente mayor pueda ver en esos jóvenes no ya un relevo generacional sino una nueva manera de hacer voluntariado y se apoyen en ellos y ellas.

Un plan de presente complicado y un proyecto de futuro ilusionante. Una vocación bien instalada en el alma.