Agentes de Cáritas20/03/2020

Unirnos como personas y cuidarnos como humanidad

El director de Cáritas Valencia envía un mensaje de ánimo y esperanza al personal contratado y al voluntariado en estos momentos de cuarentena.

Me dirijo a vosotras y vosotros en este estado de alarma en el que nos encontramos para transmitiros mucho ánimo y agradecer sinceramente vuestra tarea y predisposición.

Como sabéis, esta situación que estamos viviendo nos ha hecho ir tomando rápidas y diversas medidas, intentando que los recursos y programas de toda la institución en la diócesis se mantengan operativos para seguir atendiendo a las personas en situación más precaria, al tiempo que en el ámbito laboral se han facilitado medidas como el teletrabajo para el personal contratado, que ayuden a contener la expansión del virus COVID-19.

Tanto los programas diocesanos, como las Cáritas parroquiales, desde la creatividad, han reorganizado sus servicios para seguir atendiendo a las personas más vulnerables. Además, hemos asumido nuevos retos como la apertura 24 horas del centre de nit San Esteban durante el tiempo que dure el estado de alarma; así como la atención y el acompañamiento al nuevo Hogar residencia de menores o el seguimiento de los recursos residenciales de Proyecto Hombre y la residencia San Antonio de Benagéber.

En este proceso, he sido testigo directo de vuestra disponibilidad para seguir afrontando estos nuevos retos, poniendo en práctica con vuestro ejemplo nuestra misión, visión y valores. He comprobado cómo trabajáis con alegría y eficacia, dando lo mejor de vosotros mismos.

Me habéis mostrado vuestra vocación y opción por encontrar respuestas imaginativas, diferentes y alternativas para seguir atendiendo a las personas participantes y acompañar al voluntariado, lo mejor posible. Las acciones que llevamos a cabo son el centro del ser y hacer de nuestra Iglesia, que constituyen esa mano tendida, esa caricia que ofrecemos a quien más nos pueda necesitar. Con vuestra manera de ser y de hacer, sois el rostro y las manos de una Iglesia samaritana y magdalena a la vez, pobre y para los pobres.

Quiero agradeceros igualmente, el talante que estáis teniendo estos días. Una compañera decía esta mañana que toda esta situación la está viviendo como un reto. Y además, es una oportunidad para, en la dificultad, poder reinventarnos. Ahora, más que nunca, todos necesitamos sentirnos uno. Sería una pena desaprovechar esta oportunidad.

Este virus nos envía un mensaje claro: la única manera de salir adelante es vivir en comunión, haciendo surgir de nosotros el sentimiento de ayuda al prójimo, de pertenencia a un colectivo, de ser parte de un todo, de experimentar lo que significa ser responsables, de sentir que de nuestras acciones depende la suerte de quienes nos rodean y que nosotros dependemos de ellos. Empecemos a pensar qué podemos aprender de todo esto. Todos tenemos mucho sobre lo que reflexionar.

De la noche a la mañana todo puede cambiar. De pronto, nos damos cuenta de lo mucho que echamos de menos lo que ahora no tenemos, el contacto real. Este momento nos impone la necesidad de parar, pero parar de verdad. Parar para “reparar”, para pensar, para simplemente “estar”, para disfrutar de uno mismo y darse a quien tenemos más cerca. Quedan por llegar tiempos duros y adversos, que estoy convencido que superaremos juntos y unidos en la Fe y Esperanza que nos da el Señor.

«Esta noche antes de dormir piensa en cuando volvamos a la calle. En cuando nos abracemos, de nuevo, cuando comprar todos juntos, nos parecerá una fiesta. Pensemos en cuando regresen los cafés al bar, las charlas, las fotos apretadas uno al otro. Pensemos en cuando todo sea un recuerdo, pero la normalidad nos parecerá un regalo inesperado y hermoso. Vamos a amar todo lo que, hasta hoy, nos pareció inútil. Cada segundo será valioso, nadar en el mar, los atardeceres, los brindis, las risas. Volveremos a reírnos juntos, y no nos olvidemos nunca y especialmente en estos momentos de los que menos tienen, de los enfermos, los que nos cuidan y de los que sufren… en esto de vivir estamos juntos. Fuerza y coraje, nos vemos pronto….».
(Texto atribuido al papa Francisco)

En esta situación sin precedentes, en donde el individualismo nunca ha de ser una opción, este virus nos enseña la fragilidad de la vida y que lo único que nos puede ayudar a vivir nuestro día a día en paz, es unirnos, “unirnos como personas y cuidarnos como humanidad».

Mucha paz, mucho ánimo, pero sobre todo, mucha Esperanza.

¡Todo saldrá bien!

Recibid todo mi afecto y cariño.