Bryan y Angie, confinamiento en torno a un bebé
Pasan el encierro en una habitación con sus dos hijos y su bebé.
Al escuchar el relato de Brayan y Angie la imaginación vuela hacia la familia de Nazaret. Tan indefenso como aquella y tan grato a los ojos de Dios, este joven matrimonio ha dejado su mundo conocido para buscar la seguridad que les brinde una vida en paz aunque sea lejos de todo aquello que aman.
Lo importante es estar juntos, que los niños salgan adelante, que puedan ir al colegio. Un conocido de la familia, instalado en València, buena gente, les propuso que vinieran, que les alojaría en una “pieza” de su casa hasta que tuvieran los papeles en regla y hubieran encontrado trabajo. «No tenéis que pagar nada hasta que no tengáis trabajo», fue su palabra.
Brayan y Angie no eligieron el mejor momento para emprender una nueva vida.
«Ha sido muy duro traer a dos niños pequeños a vivir a una “pieza”. No pensábamos que nos fuéramos a encontrar con esta situación de encierro. Confiábamos en arreglarlo todo y trabajar. Ahora, con la enfermedad, no sabemos lo que puede pasar. Nos preocupa mucho la salud, sobre todo que los niños estén bien. En Cáritas nos ayudan con bonos de alimentación, nos han dado el teléfono de los Servicios Sociales y ya nos están tramitando una ayuda. Encontrarnos con las personas de Cáritas ha sido grande, nos han acogido unas personas maravillosas. Les pedimos, por favor, que nos dieran algo más de alimentos, para contribuir un poco con la casa y lo han aceptado. También en los servicios sociales se han portado muy bien. Pensamos que Dios no nos va a desamparar… No estamos acostumbrados a vivir así, en una “pieza” y con otras personas en la casa y resulta un poquito complicado. Mi esposo y yo estamos confiados porque pensamos que Dios nos ha traído aquí por algo y que pronto esto va a cambiar. Los niños tienen diez y cuatro años y el bebé dos meses. Los mayores juegan encima de las camas y nos da pena pensar que si esto continua el bebé tendrá que aprender a gatear por debajo de esas camas…».
Brayan, Angie y los niños no han empezado una vida entre nosotros en el mejor de los momentos pero han encontrado la acogida y el apoyo en las mejores personas que estarán a su lado hasta que puedan caminar por ellos mismos.



