Buscar en lo ordinario lo extraordinario
El pasado viernes 23 de enero, el voluntariado de Cáritas en la Vicaría VIII participó en Oliva en un retiro muy enriquecedor.
El pasado viernes 23 de enero el voluntariado de Cáritas Vicaría VIII celebramos un retiro en el que Pepe Real, responsable de formación de Cáritas Valencia, nos dirigió una charla titulada “Buscar en lo ordinario lo extraordinario”.
Fue un auténtico regalo que el Señor me hizo esa tarde, algo espectacular y muy sorprendente. Con sus palabras, Pepe me ayudó a interiorizar y me transportó al lugar donde habita mi YO más profundo, al que él llamaba mi casa interior. Una casa que tengo la tarea de ir descubriendo: por quién está habitada, por la presencia de Aquel que me creó, por mi escala de valores, por las personas que llenan mi vida o, por qué no, también por mi ego, con todo su egoísmo, orgullo, posición social, riqueza, etc.
Dependiendo de a quién dejo habitar en ella, de cómo la vaya construyendo, cuidando, puliendo y de cómo vaya eliminando mi ego a lo largo de mi vida, podré vivir con mayor o menor intensidad lo ordinario del día a día y afrontar de una manera u otra los momentos de fatalidad, con positividad o negatividad. Todo esto me hizo reflexionar sobre la importancia de ayudar a las personas a las que acompañamos desde Cáritas a tomar conciencia de su casa interior, para que puedan afrontar mejor cualquier derrumbe en sus vidas provocado por la fatalidad. Cuidando y cultivando el amor del Dios que nos habita, fortaleciendo la relación con las personas importantes de nuestro entorno, poniendo en práctica nuestra escala de valores y dejando disminuir día a día nuestro ego, solo así podremos afrontar cualquier situación que nos rodee.
La psiquiatra Marian Rojas afirma que la felicidad no depende de si nos pasan cosas buenas o malas, sino de cómo interpretamos lo que nos sucede en lo ordinario de cada día. Puedo perder mi puesto de trabajo, mi vivienda, sufrir una enfermedad grave o verme en la miseria, pero nadie, absolutamente nadie, podrá quitarme la libertad de decidir cómo afrontar o vivir una situación de fatalidad.
Me gustaron mucho los testimonios que nos compartió Pepe, de personas que supieron vivir con esperanza, de manera extraordinaria, lo ordinario de una vida marcada por la fatalidad. Pero lo que más me llamó la atención fue que cada testimonio estaba sostenido por la presencia y el amor de Dios. Si me preocupa cuidar y cultivar mi casa interior, tengo que tomar ejemplo de Jesús. Él iba por la vida con ese extra de atención, con sus cinco sentidos abiertos, y a través de ellos captaba la profundidad de la realidad. Lo vemos en algunas citas bíblicas que Pepe nos dejó, como Lc 21, 1-4 (la viuda que da en limosna las únicas monedas que tenía); Mt 9, 18-26 (la mujer con flujos de sangre que le toca desde la humildad y el corazón, y el Señor lo percibe en medio de la multitud), Mt 14, 3-9, y muchas más.
Mi día a día está lleno de muchas fuentes. ¿Cómo puedo reconocerlas? Son todas aquellas que me producen admiración, alegría, presencia de Dios, paz, plenitud, algo que te deja sin palabras. Como en la consagración, donde lo ordinario —un trozo de pan y un poco de vino— se convierte en extraordinario, en presencia. Tengo que aprender a vivir el presente como un regalo, educar la mirada para no pasar de largo ante lo pequeño y lo bueno de mi vida, saborear lo positivo, nutrirme de las fuentes de la vida y hacerme como un niño o una niña, viviendo ese extra de atención en la mirada.
Doy gracias a Dios y al equipo de Cáritas Diocesana de Valencia.



