“Café con Éxito” en el CAI de Gandia junto al atleta paralímpico Héctor Cabrera
El medallista paralímpico compartió con los residentes del Centro de Atención Integral una mañana de encuentro, testimonio y motivación.
Cáritas Interparroquial de Gandia ha celebrado en el Centro de Atención Integral para personas sin hogar San Francisco de Borja la segunda edición de “Café con Éxito”, una iniciativa que busca generar espacios de encuentro entre los residentes del recurso y personas invitadas que, a través de su trayectoria vital y profesional, puedan compartir experiencias inspiradoras, cercanas y transformadoras.
En esta ocasión, el encuentro contó con la participación de Héctor Cabrera Llácer, atleta paralímpico natural de Oliva, especialista en lanzamiento de jabalina y uno de los grandes referentes del deporte paralímpico español. Cabrera ha sido campeón de Europa, subcampeón del mundo y medallista de bronce en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020, además de haber competido en citas internacionales de máximo nivel como Río, Tokio y París.
Durante el desayuno compartido con los residentes del CAI, Héctor Cabrera repasó algunos de los momentos más significativos de su vida deportiva y personal. Habló de sus inicios, de su carácter competitivo, de su pasión por el deporte y de una promesa que marcó profundamente su camino: la que le hizo a su abuelo, a quien siempre consideró un pilar fundamental en su vida, su “segundo padre” y su primer gran fan. «Siempre había querido dedicarle una medalla de unos Juegos Paralímpicos, y al final lo conseguí», explicó durante el encuentro.
El atleta recordó también su participación en los Juegos Paralímpicos de Río, donde finalizó en quinta posición. Compartió con los residentes que, pese a haber alcanzado un resultado extraordinario, en aquel momento se sintió hundido por pensar que había defraudado a su familia. Al salir del estadio, se apartó para llorar, hasta que cuatro personas de China se acercaron para pedirle una fotografía. Él les respondió que no había ganado, pero a ellas no les importó: valoraban que hubiera llegado hasta allí y que hubiera formado parte de unos Juegos. Según explicó, aquel gesto le ayudó a comprender la dimensión real de lo que había conseguido.
Cabrera también habló con naturalidad de los momentos más difíciles de su carrera. Una lesión le provocó una hernia discal, fue operado y pasó seis meses en cama. A pesar de todo, tras un largo proceso de rehabilitación, consiguió volver a la élite, proclamarse de nuevo campeón de Europa en 2018 y firmar en 2019 uno de sus mejores años deportivos, con el subcampeonato del mundo y un récord en su categoría. Después de aquella etapa de grandes resultados, una rotura de rodilla volvió a poner en riesgo su continuidad deportiva, obligándole de nuevo a afrontar la recuperación con esfuerzo, paciencia y determinación.
Uno de los momentos más emotivos del encuentro llegó al recordar el camino hacia los Juegos Paralímpicos de Tokio. A un mes de competir, atravesó un momento de gran desgaste emocional y llegó a decirle a su entrenador que no quería continuar. Fue entonces cuando su entrenador le recordó la promesa hecha a su abuelo y le animó a no rendirse justo cuando tenía la oportunidad de cumplirla. Héctor volvió a entrenar y el 2 de septiembre de 2021 logró la medalla de bronce en lanzamiento de jabalina, con una marca de 61,13 metros. En cuestión de dos meses, pasó «de estar hundido a estar en lo más alto», compartió.
El desayuno permitió también conversar sobre la importancia de los estudios, la disciplina y el equilibrio personal. Héctor Cabrera explicó que, mientras competía al máximo nivel, continuó formándose. Estudió Formación Profesional, cursó una carrera universitaria, realizó un máster en Educación Física y actualmente sigue ampliando su formación con un máster en Educación Especial, al mismo tiempo que prepara los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles.
En este sentido, quiso transmitir a los residentes una idea central: «Todo en el día se puede hacer, siempre y cuando tengas orden». Para explicarlo, compartió la conocida “regla de los tres ochos”: el día tiene 24 horas, que pueden organizarse en ocho horas para dormir, ocho para estudiar o trabajar y ocho para el resto de actividades personales. Con esta reflexión, subrayó que la organización, la constancia y la actitud permiten avanzar incluso cuando otras personas consideran que algo es imposible.
Cáritas Gandia valora muy positivamente esta segunda edición de “Café con Éxito”, ya que estos encuentros permiten acercar al CAI testimonios reales de esfuerzo, superación y sentido vital. Para las personas residentes, compartir un desayuno con referentes como Héctor Cabrera supone una oportunidad para dialogar, sentirse escuchadas y descubrir que las historias de otros pueden ser una oportunidad para superar obstáculos y reconducir sus vidas.
El Centro de Atención Integral San Francisco de Borja continúa impulsando espacios de acompañamiento que, más allá de la atención residencial, promueven la motivación, la convivencia, la autoestima y la apertura a nuevas posibilidades de futuro.



