Economía solidaria18/05/2020

Formar parte de la solución

La responsable de Entidades con Corazón nos cuenta cómo el tejido empresarial ha asumido un papel activo como sostenedor ante la emergencia.

Siempre recordaremos ese día en que todo dio un vuelco. Cuando por primera vez todos nos sentimos vulnerables, con temores (para otros, cotidianos) acerca del empleo, la salud, la vivienda, el sustento familiar, mantener una vida digna… Y a la par que discurría la pandemia, iba permeando entre todos los actores de la sociedad la necesaria empatía respecto al dolor del otro porque ya no nos es tan ajeno.

En el mundo actual de la hiperconectividad, ha sido un virus el que ha evidenciado la relevancia de establecer vínculos; de hacer Comunidad. Con carácter individual, son muchísimos los apoyos que Cáritas Valencia está recibiendo, innumerables las personas que ponen a disposición de los más necesitados su tiempo y sus recursos. Por suerte en nuestra entidad siempre hemos contado con el mejor capital humano entre el voluntariado o las personas socias y donantes.

Y ahora está siendo especialmente gratificante ver cómo el tejido empresarial —en ocasiones denostado por no trascender más allá de la cuenta de resultados— ha asumido con fuerza un papel activo como sostenedores ante la emergencia. Justo cuando más debilitado puede sentirse por las cifras macroeconómicas, por la destrucción de empleo o por el parón de actividad, el empresariado ha integrado por la vía rápida el humanismo en sus modelos de gestión y se ha volcado en la prestación de ayuda desde múltiples enfoques, pero coincidiendo en nuestra prioridad: poner a la persona en el centro de la acción.

Y así, las grandes compañías, pero también el motor de nuestra economía, las PYMEs, nos han hecho llegar colaboraciones desde todos los sectores y a partir de iniciativas diversas. Un mar de solidaridad donde han puesto las olas: Alba Vestaurio, Algitama, Anecoop, Andrómeda Group, Asociación con Valores, Autosur Levante, Baboo Textil, Bollo International Fruits, Calidad Pascual, Capsa Food, Carnes Frescas, Central Lechera Asturiana, Colevisa, Comité de Gestión de Cítricos, la Comunidad China de València, Consum, Damel Group, Danone, Musgrave Dialprix, E&Y, Fedacova, FNAC, FEVEC, Grupo Dacsa, KM Zero Hubs, Mercadona, Mutua Madrileña, Nítida Higiene, Nostresport, Patatas Lázaro, Platos Tradicionales, Velarte, VickiFoods. Y donde muchas otras firmas siguen remando por materializar acciones conjuntas que contribuyan a dignificar vidas y a construir entre todos un mundo mejor.  

En estas semanas de crisis sanitaria, y desde muy diferentes sectores de actividad mercantil, nos hemos encontrado, conocido, acordado o programado; siempre buscando el punto de coincidencia a partir del cual generar un impacto positivo en la comunidad. Es incluso abrumador recopilar tantas voluntades, al otro lado del teléfono o de la pantalla, de empresas queriendo convertirse en verdaderos agentes de cambio. Ayudándonos a paliar las consecuencias de la COVID-19 sobre aquellas personas que ya viven en situación de riesgo o exclusión social.

Es necesario reconocer a todas estas Empresas Con Corazón que hoy nos facilitan la misión de seguir alumbrando esperanza. Que son altavoz de nuestra acción. Y aún debiendo ser una cuestión de justicia, la responsabilidad social como estrategia competitiva y de reputación corporativa es válida. Pero si cuantificamos los beneficios colectivos, el impacto positivo que las colaboraciones empresariales continuadas tienen sobre la cohesión social, las alianzas se debieran multiplicar.

En eso confiamos: en el valor de lo intangible, en el compromiso de fraternidad, la unión de fuerzas para edificar un futuro donde se pueda combatir la pobreza y la precariedad. Aboguemos por una cultura de empresa en positivo, como organización inclusiva, generadora de empleo e integradora de los ODS. Y lo que hoy representa montañas de alimentos, donaciones en especie, económicas, sensibilización o apoyo en la difusión de nuestra labor, confiamos en que mañana permanezca junto a Cáritas Valencia como actores imprescindibles para una función social donde las responsabilidades han de ser compartidas.

¡Y que el teléfono siga sonando! Porque cada gesto cuenta para no dejar a nadie atrás.