Agentes de Cáritas23/06/2022

Pilar Ismael: «Es reconfortante ver que la labor que estás haciendo tiene fruto»

Esta voluntaria de Cáritas Genovés acompaña a familias ucranianas en su día a día.

Pilar Ismael es voluntaria de Cáritas desde hace diez años. Ahora, junto al resto de personas voluntarias, se ha volcado en ofrecer su ayuda a las familias ucranianas que llegan a España huyendo de la guerra y que se han instalado en el municipio valenciano de Genovés.

¿Cuál es tu labor como voluntaria?

Lo primero que hice fue hacerles la compra para cuando llegaran. Después, los acompañé a las tiendas del pueblo para que las vieran, conocieran todas las opciones que tenían y de ahí pudieran decidir dónde comprar. Les damos una tarjeta prepago con la que adquieren los productos que necesiten. Es una forma de que sean autónomos. También los acompaño al Ayuntamiento para empadronarlos, para hacerles el SIP, para llevar a los niños al colegio… Les hemos concertado una cita en València para que puedan arreglar los papeles y solucionamos cualquier problema que se les pueda presentar como, por ejemplo, en la guardería, donde no iban a admitir a un niño. Fui al Ayuntamiento, hablé con la trabajadora social y al final conseguimos que lo admitieran.

Esa es mi labor: acompañar.

Estoy para lo que necesiten: ayer me llamó una chica para que la acompañara a correos y hoy hemos quedado para ir juntas y que pueda realizar los trámites que necesite.

¿Cómo está siendo la comunicación con ellos?

Las nuevas tecnologías ayudan mucho. El traductor es una maravilla. Nos comunicamos con él. Lo ponemos de español a ruso y de ruso a español y solo tenemos que hablar al móvil para poder entendernos.

¿Cómo ha sido la respuesta de la gente del pueblo?

La gente está colaborando activamente. Ayuda en todo lo que puede. Desde el primer momento se han volcado con las familias ucranianas. En verdad, siempre lo han hecho cuando Cáritas ha solicitado ayuda y esta vez no iba a ser diferente. Ha habido una gran respuesta por su parte: han cedido dos casas, colaboran económicamente, les llevan cosas, les arropan… Les hacen sentir como uno más del pueblo.

¿Y las familias? ¿Cómo lo están viviendo ellas?

La primera familia que llegó es un caso complicado. Vino la madre con los hijos, pero su marido se tuvo que quedar en Ucrania donde ofrece ayuda humanitaria. Eso hace que todo sea más difícil aquí, porque viven en una constante preocupación por él y por el hermano, que también está en Ucrania, pero en la guerra.

La otra familia, dentro de lo malo, están juntos. Tienen tres niños y el marido ha podido venirse con ellos. Además, también cuentan con la compañía de las dos hermanas: una chica que estudia psicología y quiere acabar aquí la carrera (estamos en ello, tramitando papeles para que pueda hacerlo) y otra que, por desgracia, ella sí que ha tenido que dejar a su marido en su país, también en ayuda humanitaria.

Les hemos dado acceso a Internet y les hemos facilitado dispositivos tecnológicos para que puedan comunicarse con sus familiares en Ucrania. Verlos a diario les ayuda a vivir mejor la situación en la que se encuentran.

La primera familia quiere regresar cuando puedan. La segunda dice que prefieren quedarse, echar raíces aquí y no vivir en la incertidumbre de si se volverá a repetir la guerra dentro de un tiempo.

Ambas familias están encantadas con el pueblo. Es pequeño y eso hace que todo sea más acogedor y reconfortante. Respiran aire puro y eso les ayuda a encontrar tranquilidad después de lo vivido. Les gusta. Pueden moverse con facilidad y dejar que los niños crezcan en un entorno agradable.

 

¿Y tú, cómo lo estás viviendo?

Es un poco estresante porque todo es muy nuevo y reciente. Tienes que hacer muchas cosas, los tienes que acompañar a muchos sitios, se tienen que hacer trámites de papeles, empatizas con su sufrimiento, etc. Pero es reconfortante ver que la labor que estás haciendo tiene fruto.