Fundaciones12/02/2026

Podredumbre cerebral

La tecnología ligada a Internet nos ha proporcionado beneficios, pero vamos descubriendo que también nos genera perjuicios.

Se está empleando el termino Podredumbre Cerebral para los efectos del uso desmedido o compulsivo de Internet. Tal vez le parezca exagerado, pero los estudios realizados al respecto descubren cada vez más daños en el desarrollo y funcionamiento cerebral de las personas que tienen un consumo excesivo de Internet.

El diccionario de Oxford ha definido la Podredumbre Cerebral como el «deterioro del estado mental o intelectual de una persona como resultado del consumo excesivo de material considerado trivial o poco desafiante».

Este material de bajo valor se encuentra prioritariamente en Internet, videos simplones, entretenimiento vacuo, chismorreos y falacias. La definición fue elegida como palabra del año y su uso aumentó un 230 por ciento entre 2023 a 2024, señal de la preocupación que este empobrecimiento este teniendo en parte de la sociedad.

Cada día vemos que el uso de las pantallas reduce nuestras relaciones sociales presenciales, empobrece la calidad de la comunicación, merma la gestión de las emociones y, aunque veamos varias veces la película “Del revés” (Inside Out), nos sigue costando el manejo de sentimientos y emociones.

El uso de pantallas también reduce la actividad física, lo que incrementa el riesgo de padecer obesidad y otros problemas físicos.

Las pantallas en la habitación reducen el tiempo de sueño y su calidad, lo que afecta al rendimiento académico y a la socialización en la escuela. Y especialmente las redes sociales y determinadas páginas son factores de riesgo para sufrir ansiedad y depresión, reduciendo la autoestima y facilitando las ideas suicidas.

Estos daños, fáciles de evidenciar, sin embargo, son menos evidentes y se ha realizado menos estudios sobre los impactos neuropsicológicos. Michoel Moshel, de la Escuela de Ciencias Psicológicas de la Universidad de Macquarie, en Australia, dirigió una investigación que evidenció que el abuso de Internet provoca cambios estructurales en el cerebro. Los dominios cognitivos más afectados son la capacidad de atención, la concentración y también funciones fundamentales para nuestra vida a través de actividades mentales complejas necesarias para planificar, organizar, revisar, regularizar o evaluar el comportamiento más adecuado para adaptarse eficazmente al entorno y para alcanzar metas. Estamos, por lo tanto, hablando de mayores dificultades sociales, de organización y de gestión, que en este momento se centran en población joven (sin excluir la de mayor edad).

En la investigación (una revisión sistemática y un metaanálisis), se identificó un estudio válido y con una gran participación que descubrió que el abuso de videojuegos se asociaba con una mayor tristeza y con ideas suicidas. Estudios sobre los videojuegos con neuroimagen demostraron que las personas con síntomas de abuso de videojuegos tienen volúmenes más reducidos de materia gris y blanca en las áreas asociadas con el aprendizaje, la recompensa y la memoria, también descubrieron impactos estructurales en las áreas relacionadas con la gestión emocional y la toma de decisiones, claramente deteriorada por la propensión a la gratificación inmediata de recompensas. A mayor tiempo dedicado a los juegos, menor rendimiento cognitivo en general.

Los estudios que planteaban algún beneficio estaban realizados sobre poblaciones pequeñas y se centraban en habilidades muy concretas que no eran fácilmente extrapolables fuera del juego. Sí que quedó claro que el daño es similar tanto si el abuso es sobre videojuego o sobre Internet.

Se conoce la relación entre la depresión y la ansiedad con los comportamientos desordenados y de abuso de las pantallas, pero no se tiene claro si la depresión y la ansiedad precipitan un mayor uso de las pantallas o son resultado de este. Probablemente la relación se de en los dos sentidos, pero una vez creado el daño hay que trabajar sobre toda la realidad.

La tecnología ligada a Internet nos ha proporcionado beneficios, pero vamos descubriendo que también nos genera perjuicios. Pensamos erróneamente que la tecnología solo nos traería bienestar y cada vez tenemos más información del daño que nos puede hacer.

Con el fuego llevamos miles de años relacionándonos y nos seguimos quemando, por ello marcamos prohibiciones, ponemos extintores, detectores, tenemos equipos de bomberos y evitamos que los menores lo manejen hasta que hayan adquirido suficiente responsabilidad y control sobre ellos mismos y sobre el fuego, sin embargo, les dejamos un móvil con acceso a Internet entre los 10 y 12 años. Es momento de entender el acceso a Internet como entendemos el fuego, algo útil pero peligroso y, por lo tanto, hay que manejarlo con cuidado y con normas que nos protejan.