Seamos una Iglesia cercana al mundo del trabajo
¡Ante la exclusión, trabajo decente!
Celebramos este 1º de Mayo de 2026, con la llamada del papa León XIV a continuar siendo Iglesia presente en el mundo del trabajo junto a las personas más vulneradas, en un Encuentro con peregrinos de las diócesis toscanas y de otras regiones italianas:
«Sean una Iglesia cercana al mundo del trabajo, compasiva y encarnada, para que el anuncio del Evangelio se convierta en presencia concreta de consuelo y esperanza, pero también en palabra profética que recuerde la importancia de garantizar el trabajo para todos».
La Iglesia y su Doctrina Social ha jugado desde siempre un papel relevante y nos expresa con claridad que la economía debe estar siempre al servicio de las personas, y no al contrario.
Esta efeméride es un motivo más para, como Cáritas y como comunidad cristiana, hacer memoria agradecida de tantas luchas obreras por la dignidad y los derechos laborales, y para seguir reclamando, desde la fe, un trabajo decente. Vivamos este 1º de mayo haciendo presente una realidad laboral que nos duele (precariedad, siniestralidad, temporalidad, fragilidad, desigualdad de oportunidades…), pero también experimentando que el Espíritu nos sostiene y nos impulsa a seguir apostando y esforzándonos por un trabajo digno para todas y todos y para que el trabajo sea para la vida, y el cuidado de la persona, de la familia y del planeta.
Las personas que acompañamos en los Programas de Empleo y Equipos de Orientación Sociolaboral de Cáritas, siguen esforzándose en mejorar su formación, sus competencias y sus estrategias de búsqueda de empleo, a pesar de que se enfrentan a un mercado laboral que cada vez exige más y ofrece menos.
Las nuevas tecnologías avanzan muchas veces sin tener en cuenta a las personas trabajadoras; salir a trabajar supone todavía un riesgo para la vida; el trabajo ha dejado de ser un garante de una vida digna y, aunque algunos indicadores macroeconómicos evolucionen positivamente, la precariedad laboral y la pobreza de las familias aumenta. La parcialidad involuntaria, la inestabilidad contractual y los bajos salarios impiden construir proyectos de vida sostenibles. Según el reciente IX Informe FOESSA, una de cada diez personas permanece bajo el umbral de la pobreza mientras trabaja.
Además, la cifra de accidentes laborales graves continúa siendo alarmante. Dos personas pierden la vida cada día en nuestro país. El estrés y la incertidumbre también deterioran la salud física y mental, debilitan la estabilidad emocional, pueden generar situaciones de ansiedad y depresión y dificultar la aspiración de vislumbrar un futuro ilusionante.
Por esta razón, en torno a este 1º de Mayo desde Cáritas Valencia queremos poner en el centro a quienes viven la vulneración de la fragilidad laboral o la falta de empleo y a las personas que han resultado afectadas o han perdido la vida por causa de la siniestralidad laboral. Y en esta línea seguimos proyectando y desarrollando iniciativas que promuevan la mejora de la empleabilidad y la igualdad de oportunidades, favoreciendo el encuentro con las personas afectadas por la precariedad y el desempleo y apostando por las posibilidades y potencialidades de cada ser humano.
Construir una economía más justa, inclusiva y sostenible también está en tus manos. Cada gesto cuenta y cada decisión puede contribuir a transformar la realidad:
- eligiendo productos de comercio justo y de economía social;
- contratando servicios de empresas que promueven la inclusión;
- generando oportunidades laborales dignas para personas en situación de vulnerabilidad;
- exigiendo transparencia sobre el impacto social y ambiental de los servicios y productos que consumes;
- consumiendo de forma responsable, comprando solo lo necesario y priorizando alternativas como la segunda mano, la reutilización, el intercambio o la reparación;
- compartiendo en tu entorno una forma de entender la economía centrada en las personas y en el bien común.
El Papa lo expresa claramente: «Confirmo que la ayuda más importante para una persona pobre es promoverla a tener un buen trabajo, para que pueda ganarse una vida más acorde a su dignidad, desarrollando sus capacidades y ofreciendo su esfuerzo» (DT 115).
¡Ante la exclusión, trabajo decente!



