Una visita para la esperanza
En autor nos invita a reflexionar sobre la visita papal de estos días a España.
Del 6 al 12 de junio, el papa León ha visitado España en su primer viaje apostólico a nuestro país.
En concreto, conoció más a fondo las diócesis de Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife.
Al tratarse de un viaje apostólico, todos comprendimos que era lógico y normal que el Papa se reuniese con los Reyes de España, con el actual Gobierno y su presidente, con las autoridades autonómicas y locales de cada lugar que ha visitado y con el cuerpo diplomático acreditado en nuestro país.
Pero además, el Papa ha tenido la oportunidad de conocer más directamente a los cristianos de España y en general a toda la ciudadanía que vive en nuestra hermosa nación.
Particularmente he de decir que me ha llamado vivamente la atención la cercanía del Santo Padre hacia todas las personas y grupos, asociaciones, colectivos, parroquias, comunidades, voluntarios, etc.
Cabe decir que esta visita pastoral del Papa se ha caracterizado, en gran manera, por su carácter socio-caritativo.
En Madrid, el Papa visitó el Proyecto Social Cedia 24 horas de Cáritas, en Lucero. Gracias a este proyecto diocesano, un número considerable de personas sin hogar, solas, enfermas, en precariedad laboral y sin arraigo familiar van saliendo adelante y pueden rehacer sus vidas con el apoyo de la comunidad cristiana y de todas aquellos ciudadanos que colaboran con Cáritas Madrid.
La exclusión social no es un asunto marginal, sino una herida urbana de primer orden. Y la Iglesia tiene la misión de acompañar con amor, humilde y valientemente, a estos hermanos nuestros que sufren en su cuerpo y en su espíritu.
En Barcelona, el Papa visitó el centro penitenciario Brians 1, donde compartió un tiempo de encuentro con 80 internos. Se trata de un centro de referencia para internos preventivos (a la espera de juicio) y penados de la provincia de Barcelona. Para ellos, esta visita del Santo Padre no fue un acto oficial más dentro de la agenda del viaje papal, sino un verdadero soplo de aire fresco y una oportunidad única para sentirse escuchados por el resto del mundo.
Quienes creemos en Jesucristo tenemos la misión de humanizar nuestra sociedad, también los centros penitenciarios, marcados habitualmente por el aislamiento y las condenas.
Dos internas, Josefina y Maite, tomaron la palabra para relatar en primera persona las dificultades de su día a día y qué hacen para mantener la esperanza entre rejas.
También en Barcelona, el Papa tuvo un encuentro con las realidades de caridad y asistencia diocesanas en la iglesia de San Agustín.
En Gran Canaria se celebró un encuentro del Papa con personas migrantes y organizaciones de acogida en el muelle de Arguineguín. Aquí tomaron la palabra hombres y mujeres que se han visto obligados a salir de sus países de origen para poder sobrevivir. El Papa escuchó atentamente a algunos agentes de Salvamento Marítimo y miembros de las fuerzas de seguridad que, en la mayoría de ocasiones, son los primeros en auxiliar a quienes llegan a tierra tras pasar días en el mar a bordo de pateras y cayucos. El puerto de Arguineguín ha acogido cientos de rescates durante años e incluso fue conocido como «el muelle de la vergüenza» cuando más de 2400 personas estuvieron hacinadas en ese espacio durante algunos días en el año 2020. El hermano Luis Miguel Martel es franciscano de la Cruz Blanca y acompaña a los hermanos que trabajan en Gran Canaria a favor del desarrollo integral de los migrantes junto con Cáritas diocesana.
En Tenerife, el Santo Padre visitó el centro de acogida Las Raíces, donde vive un número importante de personas migrantes, concretamente en el municipio de San Cristóbal de la Laguna. Este centro fue utilizado para albergar a migrantes en la que se llamó «crisis de los cayucos» en 2006. En el año 2021, el Gobierno español convirtió Las Raíces en un macrocampamento de acogida ante la situación de emergencia producida por la llegada masiva de personas migrantes procedentes de África y de las costas de las Islas Canarias. Se trata del mayor centro de acogida de personas migrantes del archipiélago canario. En el año 2024 llegó a albergar a cerca de 3000 personas.
Durante estos días hemos escuchado decir al Papa, entre otras cosas: «Hasta aquí llegan tantas vidas heridas, despojadas de casi todo, pero nunca de su dignidad. Aquí el Evangelio nos arranca del lugar cómodo del espectador y nos sitúa ante el hermano que llega. El Señor Jesús nos pregunta si hemos sabido reconocerle en quienes desembarcan marcados por el miedo, el hambre y la violencia, después del desierto, de la noche y del mar (…). Estas islas, grandes en humanidad, han visto llegar a miles de personas arrancadas de su tierra y confiadas a la fragilidad de un cayuco. Aquí hay personas recuperadas del mar y cuerpos exánimes rescatados de las aguas. La Iglesia no debe desentenderse de estas aguas ni de ningún lugar donde el hambre, la sed, la violencia, el miedo o el exilio sigan hiriendo la dignidad humana. Los discípulos de Jesús no pueden considerar ajeno el clamor de quienes gritan desde la noche».
La foto es de Víctor Gutiérrez.



