Nota de prensa • 28/10/2026

Cáritas sigue presente, dos años después de la DANA entre las personas y comunidades afectadas

La entidad sigue desarrollando su Plan de Actuación, con la puesta en marcha de proyectos de acción comunitaria.

Dos años después de las inundaciones que se produjeron a consecuencia de la DANA de octubre de 2024, Cáritas Valencia continúa acompañando a las personas y comunidades más afectadas. En el segundo año de su Plan de Actuación, el proyecto “Después del Agua” está contribuyendo a fortalecer la respuesta comunitaria a través del análisis de la realidad local, la coordinación entre agentes y la identificación de nuevas necesidades y oportunidades de intervención.

Durante este tiempo, Cáritas ha acompañado a 25 979 personas afectadas, desde los 32 equipos de las Cáritas parroquiales presentes en el territorio, que han distribuido ayudas por un valor de 36 309 687 euros en las cuatro líneas de ayudas previstas: ayudas para cubrir necesidades básicas, para la vivienda, para la recuperación de negocios y para la movilidad.

A lo largo de estos dos años, el Plan de Actuación ha acogido diversas fases. Tras una primera de respuesta a la emergencia, se realizó un importante esfuerzo en la atención directa y la entrega de ayudas de primera necesidad. Posteriormente, con la ampliación y refuerzo del equipo humano presente en las localidades afectadas y la labor clave del voluntariado presente en dichas zonas, Cáritas canalizó la entrega de ayudas directas a las personas a través de las Cáritas parroquiales.

En la fase actual, Cáritas está realizando una labor de diagnóstico y puesta en marcha de nuevas acciones de carácter comunitario, para el acompañamiento de menores de edad y sus familias, así como en los ámbitos sociolaboral y emocional en más de una decena de localidades afectadas.

¿Quiénes han sido las personas beneficiarias de nuestra acción?

El perfil de las personas atendidas en las zonas afectadas refleja una mayoría de población adulta, de nacionalidad española y con una situación laboral vinculada principalmente al trabajo por cuenta ajena. De entre ellas, un alto porcentaje, el 70% de ellas no habían sido atendidas antes por Cáritas.

Por nacionalidad, el 73% de las personas atendidas eran españolas, frente al 27% de nacionalidad extranjera. En relación con la composición de los hogares, el modelo más frecuente es el formado por una pareja con hijos, que suponía el 48% del total. Le seguían los hogares de parejas sin hijos, con un 13%, y los hogares unipersonales, que representaban el 11%. Por su parte, los hogares monoparentales encabezados por mujeres suponían el 9%, frente al 5% de aquellos cuyo titular era un hombre.

En cuanto a la vivienda, el 42% de las personas beneficiarias residía en una vivienda en propiedad. El alquiler era el segundo régimen de tenencia más habitual, con un 30%, mientras que el 20% vivía en una vivienda en propiedad que todavía estaba pagando. Por último, el 4% se encontraba en régimen de realquiler.

Identificación de nuevas necesidades y acciones comunitarias

En la actualidad, Cáritas Valencia acomete la última etapa de su Plan, que consiste, fundamentalmente, en el desarrollo de proyectos comunitarios en el territorio. Para ello, la entidad ha realizado acciones de participación y mesas de diálogo con agentes sociales, equipos de Cáritas y la ciudadanía, con el objetivo de identificar necesidades, prioridades e intereses de la población y del territorio en ámbitos como vivienda, empleo, salud, movilidad e inclusión social.

Fruto de ese trabajo, se están desarrollando acciones en una decena de localidades como Alaquàs, Albal, Alfafar, Chiva, Picanya, Sot de Chera, Torrent, Utiel, y en las pedanías de València de La Torre y Forn d’Alcedo, como la creación de espacios de apoyo y participación para mujeres, para el fortalecimiento de las redes comunitarias y el bienestar emocional; la creación de redes de voluntariado, participación juvenil y actividades comunitarias con enfoque intergeneracional; acciones relacionadas con el acompañamiento sociolaboral, vinculadas a la formación, la inserción laboral, el emprendimiento y la promoción de itinerarios formativos vinculados al ámbito de los cuidados y el ocio educativo. Además, se fomentarán alianzas con otras entidades del tercer sector y acciones de ocio comunitario para contribuir a la recuperación y dinamización del tejido social tras la DANA.

Mejora del bienestar emocional

Por otra parte, Cáritas Valencia ha promovido la creación de los Espacios Siloé, puntos de encuentro comunitario abiertos a toda la población, que se desarrollan con una periodicidad mensual en municipios como Pedralba, Chiva, Utiel, Algemesí y Paiporta. Estos espacios nacen con el objetivo de ofrecer un lugar estable de acogida, escucha y relación, donde las personas puedan compartir inquietudes, establecer vínculos y participar activamente en la vida comunitaria. Además, permiten identificar de forma cercana las necesidades emergentes de la población y promover respuestas adaptadas a cada realidad mediante talleres, actividades y acciones específicas. Actualmente participan en esta iniciativa 151 personas, de las cuales 99 son voluntarias y 52 participantes directas. Del total de personas acompañadas, 37 son hombres y 114 mujeres.

Cáritas y su compromiso permanente

Dos años después de las fuertes inundaciones de octubre de 2024, «Cáritas ha estado presente, redefiniendo y readaptando sus respuestas ante las necesidades detectadas, siendo este un momento crucial para el desarrollo del tejido comunitario en las zonas afectadas», en palabras de la directora de Cáritas Diocesana de Valencia, Aurora Aranda.

«Cáritas estaba, está y seguirá estando allí donde se necesite, para acompañar, apoyar y ser parte de la reconstrucción de las vidas de las personas y las comunidades que tanto sufrieron a consecuencia de la DANA de 2024», ha añadido Aranda. 

Compromiso con las personas afectadas por la DANA Adam

En relación a la DANA Adam, Cáritas Valencia ha puesto en marcha dos puntos de atención (en Oliva y Els Poblets) que son espacios de escucha, acogida y acompañamiento en los que poder recibir a las personas y familias afectadas, conocer de primera mano su situación y realizar una valoración inicial de los daños y necesidades generadas por la DANA, para apoyarlas también económicamente, según cada caso. Esta tarea se está realizando en coordinación con las administraciones locales y con otras entidades que trabajan en las zonas afectadas.

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