Nota de prensa • 02/10/2026

Iglesia por el Trabajo Decente denuncia en Valencia que tener empleo ya no garantiza una vida digna

Las convocantes celebran un gesto público para reclamar empleos dignos, salarios suficientes y la regulación del alquiler, en una autonomía con un 27,69 % de paro juvenil.

La iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD), integrada en la Diócesis de Valencia por la HOAC, Cáritas, el Servicio Jesuita a Migrantes, CONFER, Escuelas Católicas y Frater, conmemoran la Jornada Mundial por el Trabajo Decente este martes 6 de octubre con un acto bajo el lema “Ante la exclusión, trabajo decente”.   

Las organizaciones sostienen que la crisis habitacional «se ha convertido en uno de los rostros más visibles de la exclusión y que tener empleo ya no garantiza acceder a una vivienda digna». Los alquileres desorbitados obligan a muchas personas trabajadoras a compartir piso, endeudarse o renunciar a un proyecto de vida autónomo. «Cuando el derecho a la vivienda se subordina a la lógica especulativa, el trabajo pierde su capacidad de sostener una vida digna», advierten. 

Un mercado laboral que mejora, pero con grietas 

Los datos de la Encuesta de Población Activa del segundo trimestre de 2026, muestran una Comunitat Valenciana con 2 495 800 personas ocupadas, 82 200 más que hace un año, y una tasa de paro del 10,88 %, frente al 11,52 % de entonces. Sin embargo, sigue casi un punto por encima de la media estatal (9,87 %), y la mejora global no llega a todas las personas por igual. 

La juventud es la primera damnificada. En su manifiesto denuncian que quienes hoy tienen veinte o treinta años afrontan una realidad muy distinta a la de generaciones anteriores, cuando los estudios aseguraban “en cierta medida” un empleo y una casa. La tasa de paro de los menores de 25 años alcanza en el territorio valenciano el 27,69 %, casi cuatro puntos más que en el conjunto del Estado (23,77 %). Además, mientras el paro total baja un 3 % en el último año, el de menores de 25 crece un 2,6 % y suma ya 66.600 personas jóvenes desempleadas. 

Las consecuencias, según ITD, van más allá del empleo. A escala estatal, solo el 31 % de las personas de 18 a 34 años vive de forma independiente sin ayuda familiar, la edad media de emancipación llega a los 30,2 años y 3 de cada 10 jóvenes están en riesgo de pobreza o exclusión. «Los sueldos no suben de lo suficiente si tenemos en cuenta el fuerte incremento de los precios», aseguran. 

Precariedad y brecha de género  

El manifiesto señala los contratos temporales, la jornada parcial y las prácticas sin remunerar como parte del problema. En la Comunitat, la tasa de temporalidad ha bajado del 17,16 % al 15,83 % en un año, pero aún hay 337 500 personas asalariadas con contrato temporal y 371 200 trabajan a tiempo parcial. A escala estatal, la temporalidad juvenil se sitúa en torno al 32 %. 

El paro tampoco afecta por igual. Las mujeres suponen el 57,9 % de las personas desempleadas (176.500) y su paro ha aumentado en 4400 en el último año, mientras que el de los hombres ha descendido en 14 100. Más de 106 000 personas llevan más de un año buscando empleo, un 34,8 % del total del paro, y 61.800 de ellas, más de dos años. 

«La exclusión no es el resultado de decisiones individuales, sino la consecuencia de estructuras económicas y laborales que deben transformarse», recuerdan las entidades. Por eso exigen contratos indefinidos a tiempo completo, sueldos acordes al coste de la vida y medidas de conciliación, así como políticas públicas que garanticen una vivienda digna y asequible: ampliación del parque público, regulación de los precios del alquiler y fin de la especulación que expulsa a familias enteras de sus barrios. 

Según la doctrina social de la Iglesia, no basta con exaltar la libertad individual si se acepta que una multitud de personas siga viviendo sin un trabajo digno. Las entidades subrayan además la paradoja de que algunas empresas ya tienen dificultades para contratar porque sus posibles trabajadores no pueden pagar un alquiler cerca del puesto de trabajo. 

Acto público 

El 6 de octubre está prevista la celebración en Valencia. Comenzará a las 18:30 horas con una eucaristía en la Basílica de la Mare de Déu. A las 19:30 horas, tendrá lugar la entrega del premio Trabajo Decente y la lectura del manifiesto, en la que se darán a conocer las principales reivindicaciones. El acto concluirá con un gesto público en la plaza de la Virgen, con el que las organizaciones quieren trasladar a la calle el mensaje de que el trabajo decente es la llave para acceder a derechos fundamentales como la vivienda.

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